La confusa historia de la tortilla de patata

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Tortilla de patata

Seguro que alguna vez has oído la historia de Zumalakarregi o la de los labradores de Villanueva de la Serena como origen de la tortilla de patata.

De la de Tomás de Zumalakarregi hay dos versiones. En una de ellas se nos presenta al general carlista en casa de una campesina navarra, que no teniendo nada digno de un general, se las ingenió con lo que tenía en casa: unas patatas, unas cebollas y unos huevos. Se supone que Zumalakarregi quedó embelesado de tan rico manjar, y que desde entonces lo mandó servir en su ejército. He aquí un punto a favor para los “concebollistas”.

La otra versión pone al propio Zumalakarregi a los fogones, creando la tortilla de patata como plato sencillo, rápido y económico con el que alimentar a su ejercito en pleno sitio de Bilbao.  No nos imaginamos al general con el delantal frente a la sartén, pero el imaginario popular lo ha querido situar así.

La segunda historia que se relaciona con el origen de la tortilla de patata se sitúa en el siglo XVIII en pleno boom de natalidad, y concretamente en el pueblo de Villanueva de la Serena, en Badajoz, y viene avalada por el investigador del CSIC Javier López Linage. Cuenta que como la harina era más cara que la patata, que en esa época era barata y abundante, el “Semanario de agricultura y artes dirigido a los párrocos” proponían una receta de “pan de patata”, en la que parte de la harina era sustituida por este tubérculo. El curioso pan se elaboraba con patata cocida, agua, sal, levadura y harina de trigo. Cuando se presentó la receta, dice textualmente el Semanario que ”todas las señoras votaron que de esta masa, particularmente si se mezclaba con huevo, se haría la más excelente fruta de sartén“. Hay que tener en cuenta que cuando hablaban de “fruta de sartén” se referían a productos como churros o torrijas, no tanto a una tortilla de patata tal y como la conocemos hoy en día. Así que, con permiso de los habitantes de Villanueva, que tienen hasta una placa rememorando este hecho, vamos a poner en cuarentena la afirmación de que la tortilla de patata se inventó en este pueblo.

En todo caso, como la mayoría de las recetas sencillas, lo más probable es que tuviera un origen simultáneo en varios puntos de la península e incluso de Europa, ya que en un momento dado se unieron los elementos necesarios para ello: hambre, patatas y huevos. Solo hacía falta un poco de imaginación. Y todos sabemos que cuando hay hambre, si algo sobra es imaginación.

Y esta coincidencia de elementos se dio a partir de la generalización del uso de la patata, a finales del siglo XVIII. Cierto es que la “papa” (como se le llamaba entonces) se conocía en España desde el siglo XVI, pero en principio no fue tan bien aceptada como la batata, por ejemplo, que se cultivaba en Málaga. No fue hasta dos siglos después, cuando ya era un cultivo habitual en Irlanda, Italia, y otros países europeos, cuando se empezó a extender su cultivo en España. Hay que pensar que esta fue una época de guerras en las que además se vivió una Pequeña Edad de Hielo. Al tratarse de un cultivo que estaba oculto dentro de la tierra no era tan vulnerable al frío ni era robada o arrasada por los ejércitos enemigos.

De hecho, la primera referencia a la tortilla como tal (sin cebolla, eso sí) un manuscrito anónimo presentado a las Cortes de Pamplona el 14 de mayo de 1817, hacía referencia al triste modo de vida de los labradores navarros, y concretamente a su alimentación: “dichosos los que tienen pan, dos o tres huevos en tortilla para cinco o seis, porque nuestras mujeres la saben hacer grande y gorda con pocos huevos, mezclando patatas, atapurres de pan, u otra cosa”.

Eso sí, aunque desde principios del siglo XIX fuera ya un plato habitual en las mesas más humildes, no apareció en los primeros recetarios hasta medidos de siglo (de nuevo sin cebolla), ya que estos estaban pensados para las clases más acomodadas, y hasta entonces la tortilla de patata era una comida de subsistencia.

Mucho ha llovido desde entonces, y la tortilla de patata se ha convertido en uno de esos platos que te puedes encontrar en cualquier mesa, sin distinción de ideología, credo ni situación económica. Lo mismo apaña una cena improvisada en casa que un aperitivo en las mejores barras del país. El debate con cebolla o sin cebolla, lo dejamos para otro día.

 

Jolastoki

Acerca de Jolastoki

Restaurante de cocina de temporada en Getxo, cerca de Bilbao. Para todo tipo de celebraciones: bodas, bautizos, comidas de empresa o cualquier otro tipo de evento en Bizkaia.

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