Eguzkilore: una tradición para ahuyentar los malos espíritus

publicado en: De Bilbao | 2

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Eguzkilore colocado a la puerta de un caserío

Eguzkilore es una flor que se tradicionalmente se coloca en la puerta de los caseríos para ahuyentar los malos espíritus. En Jolastoki, como restaurante de Bizkaia amante de las tradiciones, también tenemos un Eguzkilore. Si nunca habéis colocado uno, os animamos a recuperar esta ancestral tradición vasca. Eso sí, mejor utilizar una reproducción en lugar de la  auténtica flor; puesto que el Eguzkilore se encuentra en peligro de extinción.

¿Qué es un Eguzkilore?

Un Eguzkilore es una planta espinosa semejante al cardo. Antiguamente se usaba como antibiótico y para paliar afecciones de la piel como dermatitis o eccemas. También se empleó para crear agua destilada a la que se atribuían propiedades afrodisíacas. Su nombre técnico es carlina angélica. Esta denominación proviene de una legendaria historia según la cual los ángeles mostraron a Carlomagno esta planta, como remedio para curar la peste que afectaba a sus huestes. De esta forma, Carlomagno libró a sus tropas de esta terrible plaga y el Eguzkilore tomó el nombre de carlina angélica en su honor.

Eguzkilore y tradiciones vascas

En euskera Eguzkilore significa flor (lore) de sol (eguzki). El origen de este nombre procede de una de las historias más populares de la mitología vasca. Según esta leyenda hace millones de años no existían ni el sol ni la luna. Los hombres vivían asustados en la oscuridad y pidieron a la madre tierra, la diosa Amalur, que les protegiera de los peligros acechantes. Amalur les llevó a su hija Ilargi, la luna, en respuesta a sus peticiones. Al principio, este ser luminoso asustó a los galtzagorris, lamias y espíritus malignos que acosaban a los hombres; pero con el tiempo le perdieron el miedo. Entonces los hombres volvieron a rogar a Amalur que les protegiese. Y como respuesta les envió a su hija Eguzki, el sol. Sin embargo, los seres malignos entraban en las moradas de los hombres para llenarlas de enfermedad y desgracia. Los hombres asustados recurrieron de nuevo a Amalur; quien decidió crear una flor semejante al sol que espantara a los malvados seres. Se llamó Eguzkilore. Desde entonces, los hombres la colgaron en la puerta de sus casas para cerrar el paso a los espíritus que traían enfermedades, desgracias y tormentas. También para impedir que las perversas lamias se llevaran a los niños.

Cómo colocar un Eguzkilore

Originariamente, se usaba una planta fresca de Eguzkilore. Con el paso de los días se secaba hasta presentar su típico aspecto. Actualmente para ser respetuosos con el naturaleza, nuestra venerada Madre Tierra Amalur, es recomendable emplear uno artificial. Siempre se coloca en la puerta de casa. Generalmente, durante la noche de San Juan o en Nochevieja para inaugurar una nueva época, libre de la influencia de los malos espíritus. Por eso, en Jolastoki, además de nuestro San Pancracio tenemos un precioso Eguzkilore. Habitualmente esta flor se confunde con un girasol, que en algunos países también se utiliza para proteger los hogares. Y tampoco es el cardo que conocemos. Esa deliciosa verdura que formaba parte del menú tradicional vasco de Navidad.

Fotografía:www.flickr.com/photos/garunaborbor/

Jolastoki

Acerca de Jolastoki

Restaurante de cocina de temporada en Getxo, cerca de Bilbao. Para todo tipo de celebraciones: bodas, bautizos, comidas de empresa o cualquier otro tipo de evento en Bizkaia.

2 Responses

  1. Francisca de Iriarte Echegoyen

    La comida Vasca es sin duda alguna “la mejor del mundo”…Mi padre oriundo de Bilbao, nos cocinaba los Domingos..y sus comidas eran una maravilla!! Pil Piles, Congrios, con salsa de pimientos…y para que les cuento de su arroz con leche!!
    Cada vez que he ido a Bilbo, o Donostia, ademas de la belleza del paisaje, ha sido un reencuentro de leyenda, con todos los genios que nos ha hecho conocer el Sr. Barandiaran, sino además, las delicias ambrósicas, inigualables del paladar!! Agur!!

    • Jolastoki

      Hola Francisca, ¡nos alegramos de que la cocina vasca te traiga tan buenos recuerdos y te siga aportando satisfacciones! Agur!

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